
Nos mal alimentamos, nos mal pasamos, mal dormimos, no hacemos ejercicio y luego vienen las nefastas consecuencias: perdemos la salud.
No hay nada mas horrible, horripilante y repugnante que estar enfermo, si enfermo. Me doy cuenta de lo increíblemente frágil que soy, de lo vulnerable e indefenso ante unos bichos diminutos llamados bacterias, que no tienen otra cosa que hacer, que juntarse cual pandilla de hooligans y joder, joder y joder.
Es de lo más incómodo, acojonante, asqueroso y fastidioso estar enfermo: sudoración excesiva por las noches, dolor, escalofrío, dolor, náuseas, dolor, desorientación, dolor, espasmos, dolor, mal humor, dolor, mal olor, dolor, inapetencia, ah! y DOLOR.
Y pues como no se puede quedar uno así, muriéndose, pues al hospital y otra pesadilla: los doctores. Unos seres de lo más peculiar: los odias, te sientes empequeñecido y vulnerable, te desnudan el cuerpo y todas tus defensas sociales, tienes que confesarles tus más intimos síntomas, se te cae la cara de vergüenza porque de repente te voltean a ver con ojos de: "Con esos hábitos como no te quieres enfermar", te manipulan como a un animalito, pero luego los amas, los quieres besar y abrazar porque TE CURAN!!
Medicinas, prohibiciones, cambia tus hábitos, tu alimentación, has ejercicio, come bien, duerme bien, descansa, etc, etc...justo todo lo que no puedes hacer!!!!
La vida moderna exige mucho, y si quieres salir adelante, tienes que competir contra miles, pero claro: "La salud es lo primero y lo más importante", me acordé de esa máxima que rezaba: "Pobres hombres: pierden la salud por conseguir dinero y luego gastan todo ese dinero en recuperar la salud", como diría Quino a través de Mafalda: "El ser humano es un animal de costumbres y de costumbre el ser humano es un animal".
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